• Fachada: Por ser la parte más susceptible de ser atacada por agentes agresivos.
  • Cubiertas: Por su importancia en la impermeabilidad del edificio al recibir más directamente el agua de lluvia.
  • Estructura: Por ser la parte resistente del edificio que soporta todo lo demás.
  • Piscinas y zonas comunes: Por ser las instalaciones de uso común que deben ser tratadas continuamente, siendo las piscinas elementos que requieren estanqueidad.
  • Interiores: Por la mejora en la calidad de vida de los usuarios de las viviendas.
  • Sótanos y aparcamientos: Por su contacto con el terreno y las aguas subterráneas, y en el caso de aparcamientos por recibir tráfico rodado encima.