MONTAJES BATISTA.

ES FUNDAMENTAL EL MANTENIMIENTO DE LOS TEJADOS Y CUBIERTAS.

MANTENIMIENTO

MANTENIMIENTO DE TEJADOS Y CUBIERTAS

Mantener el buen estado de los tejados es fundamental, sobre todo para evitar la formación de grietas -con las consiguientes goteras y filtraciones hacia el interior de la nave- y también para eliminar el riesgo de que una placa suelta pueda caer sobre alguien o romper algo en el suelo.

Existe una gran variedad de tipos de cubiertas y tejados, en función del sistema constructivo que se haya utilizado para su ejecución o, sencillamente, para el uso que se le vaya a dar según las necesidades de cada edificio.

Programas de mantenimiento dependiendo del tipo de edificio y cubierta

A continuación se enumeran algunos consejos que se deben tener en cuenta para proteger las cubiertas.

  • Revisar al menos una vez al año el estado de la cubierta. De ser posible, se debe observar, además, el revestimiento inferior del tejado, para comprobar que no ha sido dañado por la humedad. Lo idóneo es que un experto en mantenimiento de cubiertas también efectúe una revisión, aunque con una frecuencia menor: cada cinco años.
  • Procurar que no haya ramas de árboles cerca de la cubierta. Si las hay, cortarlas para evitar que rocen o cuelguen sobre él. Si se tiene una chimenea, se debe tener especial cuidado de que no queden ramas por encima, o demasiado cerca, para garantizar una buena ventilación y reducir el riesgo de posibles incendios.
  • Examinar, además de las placas, el estado de las junturas en la cubierta, tanto entre las propias placas como en los bordes y, si los hay en la chimenea, conductos de ventilación, la buhardilla, claraboyas y tragaluces.
  • Limpiar los paneles y las junturas no solo de suciedad, sino también de nidos de pájaros, arañas, insectos y hongos. Lo mismo para las antenas de televisión, veletas y cualquier otro objeto instalado en el techo.
  • Quitar todas las hojas caídas de los árboles que se acumulen en los canalones de desagüe, sobre todo en otoño y principios del invierno. En estas épocas, tales hojas pueden bloquear los conductos y generar que el agua se estacione allí, convirtiéndose en un foco de insectos, bacterias y otros agentes que puedan actuar de forma negativa sobre la cubierta y también sobre las paredes de la nave (además de los riesgos que entrañan para la salud).
Para el mantenimiento de cubiertas de naves industriales, lo más recomendable para este tipo de cubierta es:

  • Inspección “in situ” del estado de las cubiertas, realizando un informe técnico del estado de las mismas.
  • Evaluar las medidas de seguridad existentes, realizando un plan de seguridad para reducir el riesgo de caída a distinto nivel, poniendo especial interés y cuidado en las placas translúcidas existentes, realizando una señalización de las mismas.
  • Establecer un plan de actuación de todas patologías existentes.
  • Establecer un plan de limpieza y mantenimiento de las cubiertas.
  • Establecer un plan de mantenimiento específico para las placas de luz existentes.
  • Servicio de asesoramiento para la instalación de placas fotovoltaicas.

Las cubiertas de fibrocemento de cierta antigüedad (construidas desde los 70 hasta finales de los 90) contienen fibras de amianto. Si bien este material sin una manipulación previa no presentan un riesgo elevado, se debe considerar que la exposición continuada a las inclemencias meteorológicas termina por afectar a los materiales y, por lo tanto, son susceptibles de ir liberando paulatinamente concentraciones variables de fibras, lo que supondría un riesgo elevado.

El principal riesgo asociado al amianto es el de inhalación vía respiratoria de las fibras que lo constituyen. Su naturaleza cancerígena exige una especial precaución en su manipulación, especialmente en aquellas actividades que conllevan su manipulación por lo que es susceptible la generación de partículas fibrosas al ambiente, por ejemplo el corte, troceado, taladrado, desmantelamiento, etc. de materiales que contengan amianto en su composición.

La normativa básica que regula la actividad de retirada de estos materiales es el R.D. 396/2006, donde se indican las condiciones que debe cumplir una empresa que se dedique a esta actividad, procedimientos que debe seguir la metodología de trabajo, equipos de protección de los trabajadores, registro de control, etc.

Solo las empresas que cumplen con las condiciones indicadas en dicho Real Decreto están autorizadas para la manipulación de estos materiales como parte de su actividad comercial, y deben estar registradas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (R.E.R.A.).

Hay multitud de tipos de fachadas de edificios, no importa el material que se haya utilizado, ni la tipología, la estética, la verdad es que se van deteriorando con el paso del tiempo por la exposición a la contaminación, humo de los vehículos, el clima. Estos factores hacen que, con el tiempo, la fachada de nuestras naves vaya perdiendo el aspecto de buen estado de conservación. No hay que olvidar que la fachada es la primera imagen del edificio y que la primera impresión es la que queda. Hacer hincapié en que el estado de conservación de la fachada no solo afecta a la estética del edificio, sino que puede conllevar la existencia de problemas y patologías más graves, que pueden ir desde una leve perdida de efectividad energética, con pérdidas de estanqueidad, calefacción, aparición humedades y condensaciones que, sumándolas todas se transforman en la pérdida en las condiciones de habitabilidad de la nave.

Pero lo más importante es que pueden afectar la seguridad de la misma nave, personas que habitan en la misma e incluso personas que pasan por la calle, al verse afectada la estabilidad y seguridad de la propia fachada o incluso de la nave, provocando derrumbes y otros accidentes de impredecibles consecuencias.

¿Qué debemos hacer? El mantenimiento de la fachada mediante la renovación, reparación y rehabilitación si fuera necesario. No hay que olvidar que los propietarios son responsables de la conservación de todos los elementos de nuestras naves.

La programación de un plan de mantenimiento y su seguimiento son factores indiscutibles para conservar nuestras fachadas y que no nos acarren problemas mayores.

Desde nuestra experiencia, como empresa especializada en mantenimiento y rehabilitación de fachadas, os queremos dar una serie de consejos:

  • Limpieza de los paramentos. Una buena limpieza programada cada cierto tiempo da a conocer el estado de conservación de los materiales y si es necesario una intervención de rehabilitación de elementos de fachada más profunda.
  • Ante la existencia de elementos metálicos habría que realizar una inspección para evaluar su estado de conservación, fijación a el resto de la fachada e incluso renovar sus revestimientos para mejorar su conservación en el tiempo.
  • Y ante la aparición de alguna rajadura, hueco, grieta o cualquier tipo de hendidura, el tapado temporal con algún tipo de remate como medida inicial, como parche hasta la evaluación del alcance de la lesión.

No obstante, hay que recordar que, aun teniendo cuidado y realizando un esmerado trabajo de mantenimiento en nuestras fachadas, los sistemas constructivos, los materiales y los acabados tienen una vida útil perecedera que, con el tiempo, harán necesarios de actuaciones de rehabilitación.

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